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Juan, he sentido que me equivoqué, no elegí algo adecuado a lo que soy, a cómo pienso, a lo que más me gusta en mi vida. Ahora, 20 años después siento esa autorrealización que tanto echaba de menos.
Ignacio, 45 años

Como en las relaciones amorosas, hay un vínculo entre nosotros y nuestra profesión y estudios elegidos. ¿Eres de los que has notado que al principio estabas entusiasmado, y luego se ha acabado la “pasión”?

En entradas anteriores hablábamos sobre las diferentes fases que las personas podemos atravesar en cuanto nos relacionamos con nuestro título o formación académica escogidos.

Enamoramiento, crisis y ruptura.

 

En una primera entrada hablamos sobre la fase de enamoramiento, en la que todo era maravilloso y teníamos una relación emocional con esa imagen idílica de nuestro proyecto profesional. Como segunda etapa, hablamos de la fase de crisis, en la que tal cual como en una relación amorosa, las “cosas no son como parecían” con nuestra formación o título escogido. Empiezan los porqués y los cuestionamientos a si fue una decisión acertada cuando los resultados tardan en llegar y no encontramos trabajo de eso.

Hazte esta pregunta: ¿Qué pasa si no te orientas y tardan en llegar los resultados para dedicarte a tu profesión? Si por nuestros propios medios no conseguimos salir de la fase de crisis, en algunas personas llega la fase de ruptura. A esta fase ninguna persona deseamos llegar, pero sucede tras un largo periodo de fracasos, o cuando tardan demasiado en llegar las entrevistas, las ofertas, o el contacto con esa profesión que tanto ansiamos.

Igual que en el amor, todos sabemos que pasa cuando nos enfrentamos a una “ruptura amorosa”: emociones como la tristeza, la impotencia, la frustración, ganas de buscar “otras” opciones, y sobre todo muchas veces sentimientos de culpabilidad. Hay frases que casi siempre se repiten en las rupturas: debería haberme dado cuenta antes, no sé porque le escogí, al principio parecía diferente y otras muchas más. Cuando estás en esta fase, ya no compartes con tus vecinos todo lo que ha pasado con respecto a tu profesión, a los que  alegremente al comenzar tus estudios les comentabas con todo detalle lo que te pasaba cada día.

Puedes saber que estás en esta fase, porque ya no existe vinculación emocional, apenas conexión con aquello que elegiste estudiar, no es tan bonito como pensabas, y por eso estás a punto o ya decidiste que llegaba el momento de la ruptura. Esto implica que decidas estudiar otra cosa, porque la realidad parece que afirma un destino: lo que estudiaste no tiene salida.

¿Qué hace que lleguemos a la fase de ruptura?

 

Aunque también hay factores externos que pueden influir, solemos llegar a esta fase por diferentes factores que pueden depender de nosotros:

  • Elegimos unos estudios “porque tenían salida” o “porque estaban de moda” o “porque a nuestros padres les parecía los más adecuados” o “porque no sabía que estudiar”. Todas estas razones no están fundadas, y por eso al final, a la mayoría de personas que no escogieron conscientemente y habiendo reflexionado les llega la ruptura, porque no se sienten identificados.
  • Elegimos unos estudios, pero no hemos dedicado tiempo necesario a mejorar nuestra empleabilidad y no entramos en una empresa.
  • No tenemos un proyecto profesional, sino que simplemente buscamos “colocar nuestro CV” y empezar a ganar dinero, sin más.
  • El mercado laboral está saturado de profesionales como tú, y no te estás diferenciando o especializando. Si además le sumamos pocas ofertas de nuestra profesión…al final queremos “dejarlo”.

Pero, ¿y si pudiéramos hacer algo antes de que llegue la ruptura?

 

En Futurea trabajamos para que no se pierda la pasión, y las personas vivan siempre en la primera fase, enamoramiento, disfrutando de una sana y duradera relación con su formación escogida. Por eso planteamos contigo objetivos a corto, medio y largo plazo (que hacen que se mantenga viva la pasión) para que consigas tus planes profesionales. Ayudarte en la dimensión personal, hace que te desahogues de todo esto; en la dimensión formativa conseguimos nuevas fuentes de aprendizaje para que vuelva el optimismo y en la dimensión profesional te ayudamos para que la próxima oportunidad se convierta en un trabajo.

Como en los amoríos, siempre hay cosas que las personas podemos hacer por “salvar una relación”, ¿no? Leí en un libro que podemos entender el amor como “Vivir en belleza”, por lo que no debemos olvidar tener detalles y recordarnos ese vínculo tan importante. Hacer cosas positivas, escuchar testimonios de gente que si lo ha conseguido, intercambiar opiniones con personas del mismo sector, son cosas que nos “mantienen en belleza” con nuestro elemento. Cualquier tipo de relación con un proyecto, como el de nuestro proyecto profesional requiere de todas esas cosas que también surgen en el ámbito amoroso. No olvidar porqué escogimos lo que escogimos, que cuesta esfuerzo y dedicación mantener “la llama encendida”, que merece la pena luchar por algo que te importa; por eso y por mucho más.

¿Nos cuentas tu experiencia?

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