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Por Estela Brugada

En la vida, todos pasamos por un montón de momentos en los que se nos pone a prueba y, desgraciadamente, los nervios, más de una vez pueden habernos jugado una mala pasada a la hora de afrontar estos momentos, que en muchas veces son cruciales. Es el caso de las entrevistas de trabajo.

Sólo tenemos una única oportunidad de causar una buena impresión. Si alguna vez has estado a punto de echar a perder esa oportunidad por los nervios, sin duda alguna, este artículo te puede ayudar mucho.

Consejo 1: Lo más difícil ya está hecho

Como lo lees, si tienes que enfrentarte a una entrevista, el trabajo más duro ya está hecho, eso quiere decir que has pasado los filtros de la oferta o del currículum, que te adaptas sobre el papel al perfil que buscan y que ahora hay que comprobarlo en persona. Esta parte, que parece tan fácil, sin duda no lo es, compites con mucha gente que ni siquiera sabes y has superado estas barreras, atrás has dejado a muchos otros candidatos, de manera que ya tienes mucho camino recorrido, recuerda esto nada más tengas que enfrentarte a una entrevista: empodérate y gana un poco de confianza en ti mismo.

Consejo 2: Prepara la entrevista de trabajo

Ya hemos hablado en más de una ocasión que las entrevistas, a pesar de lo que todo el mundo piensa, sí se pueden preparar.

Obviamente no sabemos en concreto qué nos preguntarán, pero sabes, que de una manera o de otra, siempre vas a pasar por contar un poquito qué conoces de la empresa, por contar tu trayectoria profesional, tanto la formativa como la experiencia que hayas obtenido. Tus inquietudes, tus objetivos profesionales, atravesarás la parte en la que pretenderán conocerte a nivel un poco más personal, para llegar al momento en el que puedes plantear tus propias preguntas al entrevistador o entrevistadora.

Sobre preguntas, hay muchos artículos y muy buenos sobre este tema en la red pero, lo más importante es que leas mucho acerca de esto, porque cuanto más leas, más tipos de preguntas conocerás y antes sabrás reconocer en qué momento de la entrevista te encuentras. Eso también te ayudará a tener seguridad, porque ya no será terreno desconocido y no te podrán sorprender o descolocar muchas de las preguntas que puedan realizarte. Estarás totalmente preparado para dar una respuesta, mejor o peor, pero lo importante es no quedarse en blanco y tener capacidad de reacción.

Consejo 3: Visualiza y ensaya

La sabiduría popular dice que siempre hay una primera vez para todo, y las entrevistas no son menos. Por eso cada vez que te enfrentes a una será un pasito más que te aportará experiencia en procesos de selección y seguridad en ti mismo.

Te recomiendo que cada vez que salgas de una entrevista anotes las preguntas que recuerdes que te han hecho, y practiques tus respuestas frente al espejo, para controlar todo tu lenguaje no verbal. Poco a poco, verás cómo esta situación “desconocida” se va haciendo más familiar y no te genera tanta ansiedad.

El hecho de que puedas “visualizar”, sería como imaginar entrevistas antes de realizarlas, seguro que te va ayudando a estar más preparado; pero, lo más importante, contribuirá a que ganes seguridad en ti mismo.

Consejo 4: Nadie te conoce mejor que tú

Una de las fases que más miedo da en una entrevista es cuando el seleccionador llega a esa parte en la que quiere saber un poco más de ti a nivel personal, cuando te pregunta por tus puntos fuertes, débiles, tu valor diferencial….

Cuando una persona está inmersa en un proceso de selección, tiene que pensar que es un producto que el mercado laboral debe querer comprar, y ahí entra la habilidad del vendedor, que en este caso eres tú mismo. Es muy difícil vender algo que no conoces, de manera que el mejor consejo que puedo darte para superar esta fase, es que dediques tiempo a conocerte a ti mismo. Para mi, es la base de cualquier proceso de selección de trabajo, pero también para cualquier situación que tengas que afrontar en la vida.

Dedícate tiempo a ti mismo, realiza DAFOS personales, prepara argumentos de venta sobre tus puntos fuertes y, algo muy importante: prepara argumentos para rebatir los débiles. Muéstrate tal como eres y transmite que sabes que no eres perfecto, pero que estás poniendo TODO de tu parte para convertirte en un gran profesional, y que cualquier empresa que no quiera “invertir” en ti, saldrá perdiendo.

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