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Por Estela Brugada

Según un estudio de la Universidad de California, lo que una persona comunica se desglosa de la siguiente manera:

-7% lenguaje verbal
-38% lenguaje paraverbal (entonación, pausas, ritmo, volumen…)
-55% lenguaje corporal (gestos, posturas, miradas…)

Después de esto, seguro que quieres continuar leyendo el post para sacar el máximo partido a tu comunicación en una entrevista.

Una entrevista de trabajo es una situación estresante por la que todos debemos pasar, y más de una vez en la vida. La mayoría de nosotros creemos que para comunicar simplemente debemos expresar un mensaje claro, pero ya nos ha demostrado la Universidad de California que comunicar es algo más que decir con palabras lo que queremos expresar.

Para sacar partido a tu comunicación en una entrevista, o en cualquier otro ámbito, procura aplicar estos consejos:

1. Coherencia

Es muy importante que aquello que transmites con palabras sea coherente en la forma cómo lo dices y lo expresas. Es decir, si estás contando una situación estresante que tuviste que enfrentarte en tu anterior puesto de trabajo, nadie esperaría que lo contaras con toda la calma del mundo, ni haciendo muchas pausas, o en voz bajita. Seguramente será un momento en el que hables más rápido, tu cuerpo se tense ligeramente mientras relatas la situación estresante.

Es muy importante que ensayes este tipo de cuestiones delante de un espejo para darte cuenta de si emites alguna incoherencia, aunque este primer punto suele salir de manera natural en todos.

2. Mantén la calma

Como decía, una entrevista es una situación estresante para todas, ya sea en mayor o menor grado, pero a fin de cuentas nos están evaluando.

Ciertos nervios son comprensibles e incluso bien vistos, es una señal de que te interesa el proceso, sin embargo unos nervios excesivos o presentes durante todo el proceso ya no te favorecerán, sino que te pueden llegar a jugar malas pasadas.

De manera que lo primero es detectar si tienes algún tic que hagas cuando te pongas muy nervioso, como por ejemplo, mover mucho la pierna, morderte las uñas, o tocarte el pelo. Una vez seas consciente de ello, debes tratar de corregirlo para que el lenguaje corporal no te delate.

Otra manera que tiene más que ver con el lenguaje paraverbal y que delata nervios o inseguridad es hablar en un tono muy bajito, que nos tiemble la voz o hacer excesivas pausas antes de responder. Para procurar corregir esto, lo mejor es que seas consciente de que estás defendiendo tu trayectoria profesional, y debes estar orgulloso de lo que has conseguido.

3. No descuides el lenguaje verbal

Obviamente, y aunque sabemos que es la parte que menos transmite, no debemos dejar de cuidar nuestro lenguaje verbal, no pierdas de vista que estás en una entrevista de trabajo, de manera que procura utilizar lenguaje técnico de tu profesión, formalismos, etc. Evita en la medida de lo posible el lenguaje coloquial, por mucha confianza que te dé el entrevistador, no pierdas de vista que es una persona que te está evaluando.

4. La postura y los gestos

Algo que también delata muchas cosas de las personas es la postura corporal que adoptan cuando se sientan en una silla, y mucho más en una entrevista. Olvida el sentarse en L, no es necesario, incluso muchos candidatos no están acostumbrados a sentarse tan rectos y eso hace que estén incómodos durante la entrevista y les delatan los gestos. Adopta una postura que te resulte cómoda, pero como decíamos en el punto anterior, sin olvidar que estás en un contexto formal.

En cuanto a los gestos faciales, para mí es lo más difícil de controlar, puesto que la mayoría son involuntarios. De manera que habla mucho delante del espejo, conoce qué gestos emites y analiza si alguno de ellos puede malinterpretarse o no es adecuado, etc.

5. Investiga sobre tu primera impresión

Seguro que más de una vez has conocido a alguien y has pensado algo de él o de ella, que luego ha resultado no ser cierto. Las primeras impresiones que tenemos de las personas, a veces, pueden jugarnos malas pasadas, pero no olvides que una entrevista es una primera impresión real que la empresa se va a llevar de ti, de manera que te conviene analizar y saber cuál es la primera impresión que das.

Para ello, haz una labor de investigación y pregunta a las personas más recientes que hayas conocido, cuál fue la primera impresión que causaste en ellas. Cuando tengas algunas respuestas, con unas 6 ó 7 sería suficiente, analiza:

– ¿Corresponde lo que transmito con lo que soy?
– ¿Es esta la impresión que quiero dar?
– ¿Me beneficiaría esta impresión para un proceso de selección?

Y en función de tus respuestas, ya sabes si la primera impresión que das te gusta, te representa y si te beneficia o no, en un proceso de selección.

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