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En una búsqueda continua por desarrollar y aplicar la inteligencia ejecutiva en la excelencia personal y profesional, Futurea inicia un nuevo proyecto con Harmonycall, un centro en el que se práctica yoga y con el cual se realizarán talleres-laboratorio para demostrar que técnicas como respiración, relajación y meditación, contribuyen a la mejora del control ejecutivo y de las funciones ejecutivas.

Con esta premisa se llevó a cabo en días pasados el primer taller llamado “Harmony Day”, una jornada de exploración y trabajo con Yoga y Mindfulness, dirigida por Diego Rodríguez Gamez, del centro Harmonycall, y Juan Lajarín Cano, director de Futurea.

La jornada contó con la presencia de un grupo de personas que, además de hacer una sesión de yoga, recibieron información sobre cómo se puede combinar y aplicar esta disciplina para el mejor resultado de la inteligencia ejecutiva.

Tanto Rodríguez Gamez como Lajarín Cano nos comparten aquí su experiencia y sus impresiones sobre la jornada y el nuevo proyecto que juntos emprenden.

Diego Rodríguez: la excelencia se encuentra en el trabajo

Después de muchas conversaciones con Juan, el día llegó: la primera jornada “Harmony Day”, del proyecto de Futurea-Harmonycall.

Teniendo como vista el escenario de la Plaza del Patriarca, justo donde se encuentra nuestro centro, ambos ofrecimos a un grupo de personas, el primero de los talleres-laboratorio orientado a desarrollar la excelencia personal y profesional. Y es que ambos coincidimos en que la excelencia se encuentra en el trabajo de pequeños detalles, sutiles matices que nos ayudan a hacer las cosas diferentes o con un impacto mejor en nosotros mismos y los demás.

Una de las cosas que más nos sorprendió fue la diversidad de perfiles: un médico, director de máster; una pianista y gestora cultural; un emprendedor; una periodista-community manager; profesionales de turismo ny orientadores profesionales de carrera, entre otras áreas. Un grupo muy diverso, tanto en formación como en latitudes (Cuba y México estaban representando a Latinoamérica). Es decir, parece ser que lo que necesitamos no depende de la profesión o de la cultura, es algo que de forma natural nos hace falta y es bueno para nosotros.

La jornada la iniciamos con una breve introducción por mi parte, a través del ejercicio del yoga. Descubrimos lo qué es esta disciplina y la manera en que abordaríamos la sesión, así como su propósito: “meditación en movimiento“.

Diego Rodríguez Gamez, instructor de yogaA través de un trabajo muy específico y enfocado en la respiración, se fueron desarrollando unas sencillas dinámicas de percepción corporal y de progresiones en el movimiento, haciendo pausas continuamente para hablar de los aspectos relacionados con la inteligencia ejecutiva, en el sentido de “ejecutar” este trabajo con precisión y atención de calidad, para luego desembocar en algunas asanas de yoga y, con ello, en momentos en los cuales el espacio físico que nos proporcionan estas técnicas, se une con la estabilidad tanto respiratoria como integral: trabajo con una estructura sólida y una proyección determinada.

La sesión fluyó muy bien, con los practicantes entregados y en constante interacción, tanto con el buen humor como con la seriedad y concentración ofrecida…¡una auténtica gozada!

Al terminar la sesión, nos dimos unos momentos para “sentarse y sentirse”, como dice el maestro zen dokusho Villalba, en una posición que emulaba la flor de loto, con el tren inferior bien aposentado en el suelo y la columna bien erguida, proyectándose hacia arriba. Un momento para sentir cómo todo el intelecto del cerebro es un espejo del intelecto del cuerpo, pues finalmente el cerebro es cuerpo.

Juan Lajarín: Necesitamos trabajar la atención y concentración

Asistentes al taller-laboratorio de yoga-inteligencia ejecutivaYo llevaba tiempo esperando con ilusión este taller. Cuando Diego me ofreció la posibilidad, no lo dudé ni un momento, ya que entraba en mis planes por varios motivos: me permitiría difundir y seguir sensibilizando sobre inteligencia ejecutiva, y a la vez me ayudaba a desarrollar profesionales. Estas son dos de mis pasiones actuales.

Qué mejor idea que introducir el concepto del yoga, la respiración, la conexión con el momento, para luego presentar mi charla. Sobra decir la gran relación que guarda la relajación y meditación, en este caso a través del ejercicio del Mindfulness, con la mejora del control ejecutivo y las funciones ejecutivas. El cerebro inteligente ejecutivamente es capaz de pararse, apartarse del estímulo continuo y plantear en el futuro.

Los ejercicios de Diego nos ayudaron a entender conceptos clave cuando gestionamos el día a día, la vida y, por supuesto, el trabajo:

Las cosas requieren un ritmo adecuado: Si la postura lo necesitaba, servíamos a ella con cadencia y sensibilidad. Si la postura requería fuerza se la dábamos, o si requerían resistencia, también. La respiración además nos ayudaba a congeniar ese ritmo.

La presencia garantiza buenos resultados: en muchos ámbitos y sobre todo debido a la multitarea a la que sometemos muchos puestos, y a la tecnología, que ocupa muchos espacios de nuestro día a día, estamos perdiendo presencia. El otro día tuve la suerte de ir a un taller de Mindfulness y la verdad es que la presencia es algo que ahora está empezando a llegar al liderazgo como algo necesario.

Ya no sólo estábamos presentes, sino que como la palabra lo dice, teníamos varias funciones mentales y fisiológicas en un mismo objetivo y en un mismo momento: estábamos concentrados.

Fue después del descanso cuando hablamos sobre la relación entre relajación, respiración y presencia a través del yoga, con el desarrollo de la inteligencia y su influencia en el día a día.

Expliqué el concepto de inteligencia ejecutiva y de las funciones que la componen, y de ahí debatimos cómo nos afecta a cada uno el uso que hacemos de ella para avanzar en nuestras metas personales y profesionales: el gran objetivo de la inteligencia. Estas fueron algunas de las ideas que debatimos y que salieron a la luz sobre esta relación:

Durante la sesión de yoga*El día a día está lleno de distracciones y de situaciones multitarea, por lo que necesitamos trabajar la atención y la concentración en todos los ámbitos, para mejorar la calidad de los procesos.

*El avance de la tecnología es algo que no podemos parar, pero lo que sí podemos parar es nuestro avance desajustado en sus usos, es decir, podemos utilizarla de forma más inteligente.

*La falta de planificación viene muchas veces por el elevado ritmo de vida que llevamos, condicionado a veces por tendencias sociales de ritmos de vida muy rápidos.

*En la educación no nos han enseñado a mirar al interior, la meditación, la relajación y la conexión con uno mismo y su entorno.

*El desarrollo de nuestros proyectos personales y profesionales depende mucho de nuestra capacidad de hablar con nosotros mismos y moldear nuestros hábitos y recorridos mentales.

*La capacidad de ser estratégicos en el trabajo viene muchas veces por la capacidad de pararnos (impulso), pensar y desarrollar de forma ejecutiva un plan.

*Si pensamos en llevar cosas a cabo, pero no se materializan, es porque necesitamos desarrollar alguna habilidad o función que tiene que ver más con el proceso de pasar a la acción.

Con todas estas ideas, a los asistentes se nos quedó una buena sensación y, sobre todo, pudimos tener una experiencia muy completa y necesaria para cualquier profesional. Todos nos sentimos muy tranquilos y con la mentalidad para aplicar en adelante esa preocupación por nuestro cuerpo, nuestra respiración y nuestra capacidad de influir en nuestra propia inteligencia para mejorar nuestro día a día.

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