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Hola Future@s!

Os damos la bienvenida a una nueva sección: Entrevistas Futurea. Durante  un tiempo hemos estado entrevistando a profesionales para que nos contaran su trayectoria, y lo que fue clave de cara  a desarrollar su trayectoria profesional. Esta nueva sección está enfocada más a nuestra nueva visión: La innovación en orientación profesional. Por ello entrevistaremos a profesionales de diferentes disciplinas para que nos aporten su punto de vista a este cambio en la orientación profesional que necesitamos.

Quien mejor para estrenarla que Jesús Guillén, actual coordinador de Escuela con Cerebro, un blog que recomendamos a cualquier profesional de la educación y el sector social. Residente en Barcelona, tiene una gran experiencia en la enseñanza de la Ciencia, es profesor del posgrado de neuroeducación de la Universidad de Barcelona y coautor del libro de reciente publicación ‘Neuromitos en educación: el aprendizaje desde la neurociencia’.

En esta entrevista hablamos de muchos temas interesantes ¡así que léela hasta el final!

Hola Jesús,

– Para todos nuestros seguidores, y para que conozcan un poco más sobre ti ¿Podrías contarnos los ámbitos en los que ahora mismo estás trabajando en torno a la educación?

En la actualidad formo parte del grupo de investigación sobre neuroeducación coordinado por Anna Forés. Entre otras cosas, hemos publicado recientemente el libro Neuromitos en educación: el aprendizaje desde la neurociencia’ y hemos creado el posgrado ‘Neuroeducación: aprender con todo nuestro potencial’ del ICE en la Universidad de Barcelona. Aunque en la actualidad mi labor docente es con adultos, participo en el proceso de formación de diferentes centros y he sido profesor de Secundaria durante más de quince años.

– ¿Cuales crees que son los principales frentes que la educación española ha de mejorar?

Ante todo, debemos remarcar que existen muchos maestros y centros que se están implicando en procesos de renovación e innovación. Las necesidades actuales requieren enfocar una enseñanza basada en la formación en competencias útiles para la vida como mejor forma de atender la diversidad en el aula. Aprender a comunicarnos, empatizar, cooperar, ser creativos o pensar de forma crítica debería ser prioritario. Pero para ello resulta imprescindible que vinculemos el aprendizaje a la vida real, que adoptemos planteamientos flexibles y dinámicos alejados de las estructuras rígidas asociadas a la programación y la evaluación en las que todo está previsto, y que los profesores renunciemos a ser la única fuente de conocimiento. Cuando utilizamos metodologías inductivas (como en el aprendizaje basado en problemas, proyectos o flipped classroom) en las que el alumno es un protagonista activo de su aprendizaje aprende más y mejor.

– ¿Hacía donde avanza la educación? ¿Qué cosas crees que deberíamos estar haciendo ahora mismo para tener una educación de mayor calidad?

La educación debería servir a los niños y a los adolescentes para poder afrontar los retos que les plantea la vida cotidiana construyendo un mayor bienestar personal y social. Para ello resulta imprescindible asumir un aprendizaje basado en competencias, vincular el aprendizaje al mundo real en el que lo importante es el proceso de descubrimiento y no solo el resultado, utilizar metodologías que permitan al alumno aprender haciendo en las que se utilizan tecnologías digitales como facilitadoras del proceso, desligarse de la tradicional jerarquía de asignaturas (desde la perspectiva neuroeducativa la educación física, la artística, la emocional o el juego son básicas) para utilizar un enfoque transdisciplinar o hacer participar a toda la comunidad educativa en el aprendizaje, en consonancia con la naturaleza social del ser humano. Y para mejorar el proceso global, ¡qué mejor que conocer cómo aprende nuestro cerebro!

– Como sabes, en Futurea ponemos el foco en la indagación, y la investigación en materia de funciones ejecutivas, o como algunos llaman al constructo, la Inteligencia Ejecutiva. ¿Por qué crees que es importante que tengamos en cuenta a la inteligencia ejecutiva en los ámbitos educativos?

Las funciones ejecutivas del cerebro son las que realmente nos hacen únicos a los seres humanos y nos definen como seres sociales porque nos permiten el control cognitivo y conductual necesario para planificar y tomar decisiones adecuadas, al estar relacionadas con la gestión de las emociones, la atención y la memoria. Por ello, son indispensables en el aprendizaje y el desarrollo socioemocional del niño y del adolescente y tienen un enorme protagonismo en el aula. El alumno necesita concentrarse, reflexionar o controlar sus impulsos. Así, por ejemplo, utiliza la memoria de trabajo para almacenar información temporal que es útil para resolver problemas, la flexibilidad cognitiva para analizar las tareas desde diferentes perspectivas o el autocontrol para dominar la impulsividad y tomar las decisiones apropiadas, todas ellas funciones ejecutivas básicas. Investigadoras como Adele Diamond han identificado la utilidad de implementar programas de educación socioemocional, actividad física o informáticos para mejorar estas funciones ejecutivas tan importantes.

– Muchos padres nos comentan que se sienten abrumados, ya que no saben desde cuando pueden comenzar a identificar y desarrollar las funciones ejecutivas en sus hijos. ¿Cuál dirías tu que es una edad óptima para buscar algún tipo de orientación o comenzar a trabajar en este tipo de herramientas en los niños?

Aunque siempre hay que tener en cuenta en educación las necesidades individuales, la aplicación de programas o estrategias pedagógicas para entrenar y mejorar estas funciones ejecutivas requiere una intervención temprana. En este caso, antes es mejor. Actividades sencillas como la narración de un cuento, juegos de simulación, tareas cooperativas o el uso de analogías y metáforas se pueden utilizar en cualquier entorno educativo y facilitarán el proceso de mejora de las funciones ejecutivas del niño.

– Como sabes, en Futurea apostamos por la “Búsqueda ejecutiva de empleo”, como la evolución del concepto de búsqueda activa, y como necesidad de que las personas pongan foco y sus recursos intelectuales, emocionales y ejecutivos en su proyecto profesional. ¿Qué te parece este matiz? ¿Crees que la inteligencia ejecutiva o las funciones ejecutivas de una persona pueden influir en el desarrollo de su trayectoria profesional?

En el proceso de orientación profesional que hemos puesto en práctica con alumnos hemos comprobado la importancia en la toma de decisiones tanto del autoconocimiento como de la información académica y profesional. Resulta imprescindible que el estudiante conozca sus intereses, aptitudes, motivaciones, etc. El buen autoconcepto y autoestima que tienen una incidencia tremenda -tanto en lo personal, como en lo académico o profesional- se van construyendo con el paso del tiempo. Y nada mejor para ello que el entrenamiento planificado de las funciones ejecutivas. Se pueden integrar contenidos de orientación profesional en todas las etapas educativas y es un proceso que puede prolongarse durante toda la vida.

– ¿Has tenido alguna experiencia con algún individuo, en proceso educativo o de orientación, donde hayas detectado la necesidad de redirigir su foco emocional, intelectual y ejecutivo en su proyecto profesional?

Mi experiencia personal me dice que es muy importante que el proceso de orientación profesional no se limite a unas simples charlas al final de la educación secundaria obligatoria o el bachillerato sino que debe iniciarse mucho antes. El desarrollo profesional de las personas es demasiado importante para sus vidas por lo que debe trabajarse de forma adecuada y bien orientada.

– En Futurea trabajamos en sensibilizar sobre la importancia de la inteligencia ejecutiva. Enfocándonos en tres grupos importantes en el desarrollo de las personas: la familia, la educación y las organizaciones. ¿Qué puede hacer cada uno de esos grupos para impulsar, hoy en día, el desarrollo de la inteligencia ejecutiva en las personas?

La mejora de la educación pasa porque participen todos los integrantes de la comunidad educativa. No debemos obviar que cuando el niño llega a la escuela ya ha moldeado parcialmente su cerebro a través de sus interacciones socioculturales en la familia y en el entorno en el que se desenvuelve.

Y qué mejor forma de optimizar el aprendizaje del alumnado que haciéndolo participar en proyectos cooperativos de aprendizaje-servicio en los que aprende haciendo un servicio a la comunidad y en los que, además, resulta necesaria la contribución de los profesores, los centros educativos, las entidades sociales o las administraciones. A través de un enfoque interdisciplinar, el alumnado aprende actuando, reflexionado y sintiendo y desarrolla valores básicos como la comunicación, la solidaridad o la responsabilidad.

– ¿Qué recomendaciones darías a nuestros seguidores más jóvenes, sobre cómo abordar su proyecto de vida y profesional?

Que dejen guiarse también por lo que les dicte su corazón. Las emociones son imprescindibles para el aprendizaje y juegan un papel significativo en la toma de decisiones. En muchas decisiones importantes que hemos de tomar en la vida real intervienen los procesos emocionales tanto o más que los cognitivos, independientemente de que exista el correspondiente análisis por nuestra parte. Una gran riqueza y diversidad de experiencias en la toma de decisiones que permitan asumir cierto grado de responsabilidad permitirá ir desarrollando la necesaria competencia para decidir en situaciones más complejas.

– En Escuela con Cerebro, ¿Qué pueden encontrar las personas y los profesionales para su día a día en la educación?

En Escuela con Cerebro encontraréis un espacio de divulgación que pretende acercar la neuroeducación al aula, junto al análisis de múltiples aplicaciones prácticas. En el fondo consiste en acercar la ciencia a la educación para que los maestros puedan saber qué es lo que funciona, pero también por qué funciona. Si pueden convertirse en investigadores de sus propias prácticas educativas podrán ser flexibles en la aplicación de las mismas, se alejarán de neuromitos que lamentablemente están tan arraigados en los entornos educativos y podrán mejorar lo verdaderamente importante: el aprendizaje de los alumnos. Entendemos que conocer cómo funciona nuestro cerebro ha der servir para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Entre todos, podemos y debemos sumar.

¡Os necesitamos!

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