Por qué comprometerse puede ser malo para los negocios: cómo decir «no» y salir adelante

Durante estos últimos años me encontré con un dilema interesante.

Cuando comencé, todos querían un sitio web y estaban dispuestos a pagar para que se diseñara su sitio. Por entonces, las cosas iban bien tanto para las personas como para las empresas.

Tiempo después chocamos, el diseño web se estancó. Los interesados en una web necesitaban que costara menos y empezaron a buscar lugares que les diseñaran webs por menos dinero.

Claramente tiene mucho sentido ya que cuando los tiempos son apretados es necesario ahorrar y al iniciar un nuevo negocio en tiempos difíciles se debe ahorrar todo lo que se pueda.

Como propietario de una empresa tenía que tomar la decisión de reducir mis precios o dejar de diseñar por completo durante un tiempo.

Las empresas de fuera del país ofrecían precios más bajos y las que estaban empezando y necesitaban crear una nueva cartera estaban dispuestas a trabajar más barato.

Para ganarme la vida comencé a trabajar por menos dinero, empecé a coger trabajos en los que pagaban poco y llevaban mucho tiempo, hasta que me di cuenta de que ganaba mucho menos del salario mínimo en muchos trabajos que hacía y el esfuerzo empleado era muy alto.

Aprendí finalmente que no se sale adelante cuando el precio de los servicios o productos es tan bajo que no puede pagar tus gastos básicos.

Finalmente dejé el diseño web y me centré en la escritura y me funcionó, disfruto escribiendo.

Seguí recibiendo correos en los que me animaban a hacer trabajos de diseño por menos dinero y a veces es posible, pero he aprendido a decir que no.

Todo tiene un precio y la inseguridad puede llevar al compromiso y el compromiso crónico puede ser el patrón de comportamiento más dañino en el que puede caer el propietario de una empresa.

El compromiso no ayuda a un mejor resultado y puede sobrecargarnos y dejar a cero la cuenta bancaria. Aprender a decir “NO”, es la clave.

Puede resultar bastante difícil rechazar un trabajo o comprometerse con un precio cuando se está al frente de un negocio y se está empezando o está fracasando pero el problema con el compromiso es que cuando lo haces una vez para un cliente, se convertirá en un hábito.

Cuando se trabaja por menos dinero continuamente, se corre el riesgo de no ganar lo suficiente para cubrir gastos y como lleva mucho tiempo y se está demasiado ocupado con los clientes, se pierde la oportunidad de obtener nuevos clientes que sí pagarían por nuestros servicios.

Por otro lado, si otro cliente se entera, habrá que hacer lo mismo con él, reducir el precio de tal manera que se entra en una espiral y ¿dónde termina?

¿Se ha comprometido últimamente con alguna empresa? En caso positivo, ¿cómo decidió que era la mejor opción?, ¿está satisfecho con la decisión tomada?

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