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Por María Peña, Psicóloga Sanitaria. 

¿Cuantos de nosotros hemos sufrido estrés cuando estábamos buscando trabajo? ¿Cuantos de nosotros/as hemos pasado un tiempo encerrados en un estado de ánimo negativo por la falta de un empleo?

Buscar trabajo es más fácil sin estrés. 

La incertidumbre de cada día, la perdida de expectativas, la desilusión por una entrevista de la que nos acaban de descartar, etc…Son muchas las situaciones que como “futureables” nos someten a estrés. En el terreno personal (aparcar, el tráfico, una cola de espera, etc) y en el profesional (exceso de trabajo, un jefe pesado, etc) todos y todas nos solemos estresar.  El estrés es un tema en el que he trabajado personal y profesionalmente y pienso que puedo aportar mi granito de arena. Tuve la oportunidad de aplicar un Programa de Salud en el Servicio de Urgencias del Hospital de Elda, y tuvo muy buena acogida, por eso lo comparto con vosotros.

Todos hemos experimentado alguna vez el estrés, ya sea bueno o malo. Selye (1956) explicó que éste podía entenderse de manera positiva (Eustress) que es el que nos hace activarnos y nos ayuda a rendir más. Por ejemplo, cuando empezamos a estudiar exámenes y estamos motivados para enfrentarnos a ellos. O de forma nociva (Distress) que normalmente ocurre cuando superamos un nivel de estrés. Puede ser por su duración en el tiempo, por ejemplo, tras varias semanas de exámenes diarios, y se aprecia porque añade el cansancio físico y psicológico. También surge cuando nos enfrentamos ante un estresor que consideramos nos supera. Por ejemplo, si un profesor nos anunciase que tenemos un examen importante a corto plazo y no tenemos dominada la materia, nuestro cuerpo si no tiene mecanismos de control generaría distress.

Así como el estrés positivo nos ayuda a rendir más, el estrés nocivo nos lo empeora, impidiéndonos ofrecer lo mejor de nosotros mismos. Y esto es más importante de lo que parece, a la hora de que estemos en una situación de búsqueda de un empleo. Sufrir estrés no solo nos produce cambios fisiológicos temporales, sino que la investigación ha estudiado su relación con la mejor máquina que tenemos para buscar trabajo: nuestro cerebro. Niveles prolongados de estrés pueden producir alteraciones en las células cerebrales, afecta a la memoria y a la formación de nuevos circuitos cerebrales, e incluso cambia la estructura del cerebro. Se ha visto por ejemplo que estructuras como el hipocampo (asociado a la memoria y las emociones), se va reduciendo poco a poco hasta presentar un tamaño más pequeño.

Dependiendo de cómo manejemos el estrés puede ayudarnos o bloquearnos. Una de las maneras que tenemos para gestionarlo es a través de cómo realizamos las interpretaciones de lo que nos pasa. Esto es lo que en Futurea trabajamos con nuestra gente, la forma en que se enfrentan a las situaciones, los recursos personales que ponen frente a ellas para controlarlas, encontrar posibilidades de ellas, y seguir adelante con la acción. Las consecuencias serán diferentes si le damos el cariz de amenaza osi se lo damos de desafío (Lazarus & Folkman, 1984).No nos sentiremos igual si pensamos “no encuentro trabajo porque estamos en crisis y he estudiado una carrera que no tiene demanda” que si pensamos “reconozco que no encuentro trabajo y que el mercado laboral está muy mal. Pero tengo mis propias limitaciones, como mi inseguridad para entregar mi Currículum a una empresa”.
En el primer caso, la situación sería para nosotros inamovible y fuera de nuestro control. En el segundo nos responsabilizamos del cambio y podemos influir en el cambio de la situación, movilizaremos nuestros recursos y generaremos un sentimiento de eficacia y logro.

Así como nos alejamos de la realidad cuando hacemos interpretaciones excesivamente negativas, también nos alejamos si las hacemos excesivamente positivas, como si viviésemos en un mundo de color de rosa. Esto tampoco nos va a ayudar. Se trataría de hacer un ajuste lo más fielmente posible a los puntos positivos y negativos. Esta interpretación debe ser completa e integrarla en nuestra vida como un hábito en nuestra manera de pensar, hablar, comportarnos, relacionarnos, etc.

Podemos emplear diferentes estrategias para enfrentarnos al estrés. Pueden ser Pasivas, como la “autodistracción”, por ejemplo, dedicarse al ocio y exculparse de que no encuentra trabajo por la situación de crisis. También podemos utilizar estrategias Activas, como la “aceptación” y el “afrontamiento activo”. Es decir, aceptar lo bueno y malo de cada situación y tomar un papel activo en los aspectos que podemos modificar.

Las estrategias Pasivas o Activas no son ni buenas ni malas, dependiendo del momento y persona puede ser más provechoso utilizar unas u otras. Aunque, en general, suele ser más beneficioso utilizar las activas. También te pueden servir estos consejos. El estrés produce cortisol, que se combate con:

  • La terapia musical.
  • El masaje terapéutico.
  • Las relaciones sexuales.
  • La risa y la experiencia humorística.
  • La Vitamina C.
  • El té negro.

El tema del estrés es complicado y es una constante en nuestra vida. Pero controlarlo y utilizarlo como un trampolín es posible. En Futurea podemos ayudarte en este sentido. Podemos trabajar la manera en que vives las situaciones para que te generen un estrés tolerable y que te ayude a impulsarte.

También estaremos encantados de escuchar cualquier sugerencia o comentario que te apetezca compartir con nosotros.

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